Identidad

Había una vez un elefante que se llamaba Fanti. Era un animalito muy pequeñito, algo poco habitual en los de su especie.

Su mamá sentía vergüenza por no haber sido capaz de dar a luz una criatura de mayor tamaño. Por eso un día decidió abandonarlo para evitar las burlas de las otras mamás elefantes.

Fue así que Fanti un día amaneció junto a unos perritos de su mismo tamaño: Había sido botado por su madre. Él comprendía perfectamente que no era de ellos, pero dadas las circunstancias lo aceptaron en la manada.

Con los años Fanti creció entre perritos y a diferencia de muchos animalitos abandonados, no tenía la más mínima intención de volver a los “suyos”. Un día estaba jugando a las correteadas con sus amigos perrunos cuando de repente pasó cerca una familia de elefantes. Los perritos los veían por primera vez y se sorprendieron de que fueran como Fanti, aunque mucho más grandes.

Fanti los miró asombrado. Los perritos intuitivamente sintieron que el elefantito se iría con ellos.

– Chicos, yo sé que no soy como ustedes. Pero soy más de ustedes que de ellos. Yo me quedo aquí.

Los perritos sintieron mucha alegría al saber que Fanti decidió permanecer en la manada y que su origen no le importaba nada. Así vivió junto a sus amigos por muchísimos años.

Mi música y yo

Algo que no he difundido mucho es mi música. Sí, entre varias de mis aficiones , me gusta componerla. Hacía mucho que quería contar sobre ello y vamos a aprovechar el insomnio provocado por la estupidísima idea de tomar café a las ocho de la tarde para hacerlo.

Todo esto empezó una tarde de 2002. Me acuerdo que estaba durmiendo la siesta y había soñado con una melodía. No me la podía sacar de la cabeza y pensé que debía de alguna manera materializarla. Fue así que buscando en el primitivo internet de inicio del actual siglo encontré el software “Anvil Studio” que me permitió aprender un poquito de música y así componer mi primera obra “Horizonte”.

Con la Pentium II y la tecnología de la que disponía, realizaba algunas composiciones que acababan vaya uno a saber dónde. En formato MIDI sonaba bastante bien.

El gran salto llegaría en 2014, cuando adquirí mi primer sintetizador. Así pude retomar este entretenimiento y producir más música empleando nueva tecnología y nuevos softwares de producción musical que no voy a revelar😝 Esta es una de mis composiciones favoritas de aquella época. “UTRO”, que en ruso significa “La mañana”.

En 2018 realicé el experimento de publicar oficialmente mi música y la misma llego a ser publicada en Itunes (ahora conocido como Apple Music), en Google Music y en otras plataformas de distribución musical como la rusa Yandex Music. Curiosamente algunas personas han comprado por bajar mi album y ya he ganado 8 euros 😁

He aquí una pequeña muestra de lo último que he hecho dedicado al pasado mes de junio, que fue un mes muy activo lleno de emociones encontradas y extrañezas. El mismo estará disponible en las plataformas digitales más arriba mencionadas a partir del 20 de julio.

Espero que lo compres, aunque sea por curiosidad o por pena 😄

Mis últimos días en Argentina

Hace 10 años que estaba a punto de embarcarme en un viaje solo de ida. La primera semana de abril estaba en Buenos Aires. Tenía que aguantar ahí hasta el 9 de abril, día en que partía el avión que me llevaría hasta Madrid, dónde debería tomar otro más para finalmente llegar a Moscú.

Ya contaré cómo fue la odisea de cruzar el Atlántico durante 11 horas a bordo de un avión de Iberia. Lo que ahora vale la pena es describi cómo estuve en Buenos Aires y qué hice ahí durante dos semanas.

Una necesidad de vida o muerte

En 2009 estaba en el peor momento de mi existencia Sin perspectiva de vida. Sin planes ni sueños, ni ilusiones ni nada… al menos en lo que respecta a la Argentina.

Y para que nadie me acuse de distorsionar mi biografia y contar las cosas bonitas solamente, paso a decir la verdad. En enero de 2009 traté de suicidarme. Fue un intento muy débil, pero peligroso. Ese fue el acontecimiento más lamentable de mi vida. Había decidido hacerlo el 27 de enero, el día de mi cumpleaños. Quería abandonar este mundo de la misma manera que lo hizo una amiga. Ella perdió la vida en un accidente culpa de su novio exactamente el mismo día de su cumpleaños, el 23 de enero de 2008. Ella, a diferencia de mí, amaba la vida y era feliz.

Mi intento de acabar con mi vida por suerte fracasó. Pasaron dos días y me llegó la mejor noticia que podría haber recibido: El 29 de enero mi pasaporte estaba listo. Me esperaba en la oficina de la Policía Federal. Se me abrían las puertas a algo grande. Iba a poder realizar mi primer viaje en un avión de pasajeros. Inmediatamente la depresión quedaba atrás. Lo único que deseaba era el cambio que podría salvarme de tantas decepciones y poder viajar y conocer el mundo.

Alguien que murió de verdad

El 31 de marzo llegué a Buenos Aires. Ese mismo día fui al consulado de Rusia. Algo que me llamó la atención era ver autos negros por todas partes cerca del consulado. Pensé que era como en las películas en la que los rusos son malos y tienen agentes de inteligencia por doquier. Pero no, se trataba de otra cosa: había muerto Alfonsín. Me había topado con los custodios del cortejo fúnebre.

Burocracia exprés

Finalmente llegué al consulado ruso. La primera impresión que tuve en ese momento eran las caras de orto de los funcionarios del consulado. Ya estoy acostumbrado a que los funcionarios públicos en Rusia tienen la misma cara, no tienen la culpa. En la oficina de migraciones esa cara es mil veces peor. Pero bueno, no me quiero distraer con estos detalles innecesarios. Entré al consulado y pensaba, “qué seria que es esta gente”.

Me atiende el cónsul detrás de una ventanilla con los vidrios blindados. Me pregunta que cuál era mi objetivo del viaje. Yo recordaba que no tenía que decir “trabajo” porque esa visa no me daba la posibilidad de trabajar. Así que dije visitar a una amiga. (De ella contaré en otro post).

Al final me entregó la visa rapidísimo. Me perdí, creí que había que hacer algo más. Y por eso me miraban como diciendo “¿qué le pasa a ese pelotudo?” En ruso sería “Чего он тупит?”..

Salí bastante desconcertado. No podía creer que eso era todo el trámite. Empezó a llover y volví. Pero descubrí que yo tenía la fecha de entrada para el 10 de abril. Yo había comprado el pasaje para el 8 de abril y llegaría a Rusia el 9. Eso sería un gran problema, ya que llegar antes de la fecha del visado me convertiría en infractor y seguramente me impedirían la entrada.

Así que durante una semana tuve que hacer malabares y cambiar el pasaje para el día 9. Mientras hacía todo eso, caminando por la avenida 9 de julio viendo la bandera enorme que flamea cerca del obelisco yo pensaba “espero no verte nunca más, país que me vio nacer” (eso de “que me vio nacer” es un eufemismo, en realidad pensaba otra cosa. Los argentinos me perdonarán porque comprenderán que en aquel momento estaba muy ofendido. Ahora no lo creo así).

En las oficinas de Iberia cambié el pasaje, lo cual me costó 200 dólares más.

La noche del 8 me comí la última pizza argentina. Sí, las pizzas porteñas están buenas. A todo esto lo único que quería y pensaba esa noche era llegar a Ezeiza el 9 por la mañana.

El aeropuerto del adiós

El 9 de abril, cuando pasé el control de seguridad, casi me dejé el celular. Al pasar el control de pasaporte, me lo sellaron y ya no lo podía creer. 24 años de sufrimiento, decepciones, dolor, humillación y sueños destruidos quedaban detrás de las inmensas ventanas del aeropuerto.

Quedaba solo comprar un recuerdo argentino para mi amada. Los alfajores Habana. Me acuerdo que me costaron 25 dólares.

Subí al avión. No lo podía creer. Cuando despegó, empezaba a nacer y a vivir de verdad.

Miedo

15452328450045606351709005657308.jpgHe escrito muchos posts para mi blog, pero no han sido publicados porque me autocensuro. Me da miedo ofender a alguien y me preocupan las consecuencias que pueda acarrear su publicación 😦

Preparé un post sobre el día internacional de los inmigrantes, y uno más sobre el ateísmo y la religión. Por miedo decidí no publicarlos.

En fin, es horrible que me pase eso 😦 😦 😦 E

Rusia y su pasado: La Unión Soviética

Mucha gente que durante su juventud vivió la experiencia de la URSS difunde a los cuatro vientos la idea de que en su época todo era color de rosas . ¿Quiénes son esos que glorifican el pasado soviético y por qué lo hacen?

Por lo general se trata de los jubilados que nunca se pudieron adaptar a la transición de la URSS al capitalismo, ya que de un día para el otro perdieron todas las garantías sociales a las que estaban acostumbrados. En la Unión Soviética – dicen ellos – tenían asegurado el día de mañana. Estaban seguros de que el hambre era una pesadilla exclusiva de los países capitalistas, un mal social que nunca conocerían. Sin embargo, llegaron los 90 y se encontraron con la cruda realidad de que bajo tal sistema algunos vivos sacan ventaja de los demas y la economía de mercado devora todo lo que encuentra a su paso. Economía para la que no todos estaban listos.

Muchos de estos viejitos se vieron incapaces de afrontar la nueva realidad económica. Algunos perdieron la razón y se volvieron locos. Otros se adaptaron a las nuevas reglas de juego y sobrevivieron como pudieron.

Los que sí que no la pasaron mal eran esos que estaban atornillados al poder soviético, ya que no hicieron más que reciclarse en funcionarios capitalistas. De hecho muchos de ellos se volvieron en su momento los “nuevos rusos” y pasaron a ser los “oligarcas”, es decir los millonarios herederos del poder.

Pero la transición al capitalismo con perspectivas prometedoras no era para todos. Por eso es que muchos funcionarios soviéticos fueron dejados de lado y perdieron sus privilegios. Son justamente ellos los que hoy en día intentan transmitirle a la juventud que el “Poder Soviético” era socialmente justo y casi perfecto. Algunos llegan a exagerar y decir que el poderío militar y la tecnología soviética era capaz de alcanzar un desarrollo incluso superior al de ahora bajo la Rusia actual.

Esos que quedaron fuera de la repartición de la riqueza que había dejado la URSS se ven hoy obligados a soñar con aquellos tiempos en los que eran reconocidos. Hoy sus vidas no tienen perspectiva y la mejor salida a tal lamentable situación es referirse al pasado y soñar con volver a verlo.

Y realmente me llena de pena el hecho que una persona viva del pasado. alguien con añoranza de lo que fue y de lo que habría podido ser no puede avanzar. Es un sujeto sin presente ni futuro. Es como que su vida se hubiera quedado estancada desde que Gorbachov implementó su Perestroika.

El solo hecho de mencionar que antes todo era mejor no tiene ninguna concordancia con la realidad. Es imposible determinar que la caída de la URSS haya sido un acontecimiento positivo, negativo, catastrófico o inevitable. Fue simplemente un acontecimiento. Ocurrió como pudo no haber ocurrido. Así es la historia de la humanidad cuya dirección no tiene rumbo fijo , sino que está subordinada a lo espontáneo y a leyes del desarrollo de eventos impredecibles. Vaya uno a saber que habría pasado si el estado soviético no se hubiese disuelto. Quizas Rusia sería una China más o algo así. Pero estoy seguro que de haberse mantenido en pie, yo no estaría reflexionando dicha cuestión bajo tierra en el metro de Moscú.

La hermandad sumisa

Muchas veces algunos hombres se han dirigido hacia mí para preguntarme algo. Habrá sido una dirección, o me habrán pedido dinero y algo más que no me acuerdo. En muchos casos han llamado mi atención al grito de “hermano”, lo cual realmente me envenena el alma. Ahora voy a explicar por qué.

Primero hay que aclarar que soy ateo, es decir que no profeso religión alguna y no creo en ningún dios. ¿Qué tendrá que ver todo esto?, seguramente se preguntará el lector. La cosa es fácil, ya que la idea de hermano encierra la sumisión a un padre, es decir a un creador. Así es que bajo la premisa de ser todos hijos de un solo progenitor celestial, nos deberíamos “hermanar”, mejor dicho igualar. Seríamos todos iguales en lo que respecta a obediencia y subordinación a dios. Es la influencia directa de las tres principales religiones que priman en la cosmovisión de las masas.

Claramente no es difícil darse cuenta de que la sumisión hacia una entidad amorfa no tiene otra finalidad que expresar esa obediencia hacia los amos del mundo terrenal. La idea de hermandad va acompañada de resignación con la realidad miserable que la gente común se acostumbra a vivir día a día. La hermandad nos iguala como esclavos, no como seres humanos.

Y yo últimamente he reaccionado relativamente mal al trato de aquellos que me dicen “hermano”. Recientemente tuvo lugar el siguiente diálogo:

– hermano, ¿tenés 10 rublos para el vodka?
– Yo no soy tu hermano. – indignado le contesté.

Por supuesto que el sujeto no entendió a que se debía mi reacción. Lógicamente, el lector comprenderá que para explicar la idea arriba desarrollada se necesita mucho tiempo. Y uno no tiene por qué andar perdiendo el tiempo con un borrachín.

Y sí, rechazo la idea de hermandad. No tiene nada que ver conmigo. No tengo un creador común que me acerque a los demás. Pero hay algo que me unifica con los otros: la idea de humanidad. Estaría buenísimo que en el futuro cada habitante de la Tierra se dirija hacia los demás, independientemente del sexo del interlocutor, como “humano”. En tal caso mi reacción será de agrado, ya que compartiría con los demás valores como la libertad, la pertenencia a algo grandioso, a un futuro de abundancia y prosperidad para todos los habitantes de nuestro planeta. Pero bueno ¡cuántas cosas han de pasar para que lleguemos a tal punto de desarrollo de nuestra civilización!

Haciendo los deberes de la escuela

He aquí un dibujito que le hice a mi hijo en el manual de una materia que se llama “El mundo que nos rodea” (окружающий мир). Había que dibujar algo relacionado con alguna tradiciòn rusa. Elegimos “maslenitsa“.

Se lo dibujé yo porque el pobrecito llevaba 4 horas haciendo su tarea. A a Altuea ya se quería meter a la cama y dormir como un tronco.

Acá a los niños desde bien temprano les obligan a estudiar bien, cómo se debe. Puede parecer exagerado, pero estoy seguro que la cantidad de tareas y contenidos que les dan realmente ayudan a estudiar mejor y a pensar.

Me acuerdo que cuando iba a la escuela en Argentina, estudiábamos solo 4 horas y apenas nos daban tarea.

Perché è così difficile trovare amici?

Ho 33 anni. Sì, come molti potrebbero dire, gli anni di Cristo. Sto vivendo una situazione abbastanza singolare: molta gente che entra nella mia vita, sparisce subito senza nessuna spiegazione. Parlo di persone che pensavo essere mie amiche, ma che da un giorno all’altro son sparite e non hanno più voglia di avere alcuna relazione con me.

A volte ho pensato che forse non sapevo come rendere la nostra amicizia più ricca e interessante. A volte credo che semplicemente non sono un buon amico. Può essere che una forza misteriosa stia manipolando la realtà e non lasci ai miei conoscenti e amici la possibilità né di capirmi né di desiderare di diventare una parte della mia vita…

Sebbene la risposta potrebbe essere un’ altra: nessuno ha tempo e tutti stanno facendo soldi e si occupano dei loro affari. Non c’è tempo per l’amicizia o per le emozioni positive. Sono curioso di sapere cosa accadrà quando avrò 40 anni. Spero che allora esisterà ancora l’amicizia sul nostro pianeta.

Odio y generosidad

El otro día estaba en un minimercado. Unos africanos estaban pagando con las monedas contadas la poca comida que podían comprar. A todo esto no sabían ni ruso ni inglés, lo cual dificultaba el proceso comunicativo con los propietarios del negocio.
En un momento comprendo que la cajera los mira con asco y desconfianza. Cuando terminó de contar el dinero, les arrebató una crema agria que los chicos querían llevarse, ya que no les alcanzaba. En ese momento nació en mí un sentimiento de odio y repugnancia hacia la cajera y su marido, que son los dueños del mercadito. -“Yo se lo pago”, dije. Los chicos me agradecieron en francés. Hablé en mí francés primitivo pero pude entenderme con ellos.
Ya en la calle, hablamos un poco más. En cuanto les dije que yo era de Argentina, se acordaron de Messi y Maradona, como siempre pasa.

¿Fue mi acto de bondad generosidad? No, no lo fue. Simplemente quería hacer que la cajera se avergonzara y se sintiera una porquería por su mezquindad y su miserable actitud ante los pobres. Quería que se sintiera la peor persona del mundo. Mi reacción llena de odio se transformó sin querer en un acto de generosidad.

En cuanto a los pobres del mundo y África, es increíble la simpatía que sienten por nosotros los argentinos. Estoy seguro de que si nos propusieramos cambiar el mundo, toda África y Asia nos seguiría. Como ya me pasó hace un mes, cuando en el metro un grupo de bangladeshíes se puso muy contento al saber que la persona a la que le pedían ayuda, es decir yo, era un argentino y los llevé hasta un parque del norte de Moscú. Pero esto último es otra historia.