El puente de los grifos

Esta es la cuarta vez que estoy en San Petersburgo. La primera pasé un día con 20 dólares. La segunda vine en un verano más o menos caluroso. La tercera me vine en 2017 en invierno. Ya había pasado el centenario de la Revolución de Octubre y por toda la ciudad vendían materiales de prensa dedicados a la toma del poder por parte de los bolcheviques. Está cuarta vez estoy aquí en un contexto un poco diferente. 

Ahora, con la supuesta pandemia de trasfondo, es verano y prácticamente nohay turistas. No he visto ni a un solo chino, que para esta época durante una situación normal copan las calles haciéndose selfies y comprando suvenires por doquier. Además, no se puede ingresar en los negocios sin guantes ni mascarilla, pero la impresión que me causa la gente es que se subordinan a las reglas por mera formalidad. 

Sin embargo, lo que me llevó a escribir este post es una cosa completamente curiosa. Durante mi última estadía estuve buscando el puente de los grifos, un clásico símbolo de la ciudad. Los estuve buscando durante el frío invierno de 2017 con una temperatura de 15 bajo cero. No sé por qué pero no los pude encontrar. No obstante, hoy ha sido la gran excepción, ya que he dado con ellos y he podido saldar la deuda que me había quedado pendiente desde hace tres años cuando creí que no este monumento a los seres mitológicos no existía.

¿A qué dios adoraba la Unión Soviética?

 

Autor: Anastasia Galyamicheva

Recuerdo muy bien que al llegar a Rusia me sorprendió mucho el hecho que hubiera tantos creyentes en el país heredero del supuesto estado laico que era la URSS. Yo había sido bastante ingenuo al creer que el estado soviético promulgaba el ateísmo y que el mismo había quedado estampado en la mayoría de la conciencia de sus habitantes. Sin embargo resultó ser que en la moderna Rusia muchos ciudadanos de alguna que de otra manera seguían las creencias de sus antepasados cristianos ortodoxos. La mayoría de ellos argumenta que durante la existencia del estado soviético estaba prohibido o penado adorar abiertamente a Dios dependiendo del periodo histórico. ¿Pero era tan así que el

 

régimen soviético combatía furiosamente la religión y las creencias en sí? Bueno, al principio sí, pero con el paso de los tiempos y debido a diversos acontecimientos, la actitud hacia las creencias cambió, ya que la URSS adoptó un dios que pasaba desapercibido.

A pesar de que hoy en día la Iglesia Ortodoxa Rusa cumple un papel fundamental en el orden social de Rusia y viene fortaleciéndose desde el 2012, existe un sentimiento al interior del ser ruso que nada tiene que ver con el cristianismo: el exaltado amor a la patria y a la tierra. Por mucho tiempo estuvo en mí la incógnita del porqué los rusos a pesar de tener millones de diferencias y discusiones irresueltas son amantes férreos de su propia patria independientemente del régimen imperante. La respuesta está en el afiche soviético de tiempos de la Gran Guerra Patria (así le llaman en Rusia a la guerra contra la Alemania nazi). En medio de la gran desgracia que significaba la invasión de la maquinaria hitleriana ocupando territorio soviético y la desmoralización de las tropas y del pueblo, era necesario llevar a cabo una táctica propagandística que levantara el ánimo de la población. No se podía evidentemente hacer del cristianismo una religión oficial del estado ya que llevaría a una contradicción existencial de la razón de ser del estado soviético gobernado por Stalin. Dicha táctica propagandística fue justamente la 

Madre Patria (Родина-Мать).  Para que sea más fácil de comprender debemos recordar como algunos pueblos originarios rinden culto a la Pachamama, es decir a la Madre 

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Tierra y es 

exactamente eso lo que es la Madre Patria Rusa. Es una deidad de características paganas de tiempos ancestrales. Vale la pena recordar que todos los pueblos del mundo alguna vez han pasado por su periodo pagano en el que adoraban la tierra, las montañas, el sol, la luna, etc. como tienen varios pueblos indoamericanos. 

Los gobiernos soviéticos erigieron monumentos a la Madre Patria en algunas ciudades. Los más significativos e imponentes se encuentran en Volgogrado (ex Stalingrado) y en Kiev

De esa manera, he comprendido que la adoración a la Madre Tierra y el apego a lo suyo de los rusos tenía una razón de ser. No es más que la continuidad ancestral del pasado lejano de tiempos remotos, incluso de mucho antes que los rusos antiguos se convirtieran al cristianismo allá por el año 988.  Estoy casi convencido de que los rusos la adoran inconscientemente por sobre todas las cosas. Y esa deidad no tiene color político ni simpatía con régimen alguno. Fue, es y seguirá siendo el grito de guerra y el lazo espiritual de esta asombrosa nación.

Kial mi estas en Rusujo?

1510060445996853626567.jpgUnufoje mi volis vidi la mondon ĉar mi estis certa ke mi ne volis ripeti la destinon de mia avino. Ŝi neniam forlasis de la Argentino. Tiel mi komencis lerni la anglan lingvon. Kiam mi havis 16 jarojn, mi renkontis knabinon de Usono per interreto. Ŝi nomiĝis Ariadna. 

Ŝi rakontis kiel la homoj loĝas en Usono, de iliaj tradicioj. Mi ne sentis volon de elmigri al tiu lando ĉar mi ne povis imagi vivon de elmigrinto. Mi ne sentis la amerikan sonĝon kiel la celon de la vivo. Kontraŭe, mi volis vidi Parizon. Mi ne havis bonan motivon por iri en Eŭropo, sed mi volis forlasi la landon kie mi naskiĝis. 

Tamen mi forgesis la eŭropan sonĝon. Mi estis okupita de altrangaj pensoj. Mi fariĝis studento kaj la universitato estis la centro de la ekzisto. Sed unufoje mi renkontis rusan knabinon por interreto. Ŝi invitis min en Rusujo kaj mi venis. La unua plano estis pasi ĉi tie unu monaton, sed mi enamiĝis al ŝi kaj Rusujo. Ekde tiam mi ne povis reveni al Argentino

Fragilidad

1587801204916_726514Algo que he aprendido con el paso del tiempo es que la mayoría de los seres humanos son frágiles de espíritu. Inconscientemente creen que su mundo es defectuoso y el mismo ha de ser reparado pero no cuentan con las herramientas para hacerlo. Entonces no les queda más remedio que pasar al autoengaño. Intentan convencerse a sí mismos de ser simples mortales y de no poder cambiar las reglas de juego vigentes impuestas desde hace mucho tiempo antes de nuestro nacimiento.

La fragilidad del espíritu es la principal debilidad de los hombres, que no les permite augurar el camino a la emancipación. Ese defecto de fábrica con el que venimos al mundo es nuestra condena. La misma no nos permite imaginarnos otra forma de concebir la realidad. Nos limita a la servidumbre ideológica, causante de mantener este planeta agonizante funcionando con todas las miles de sus contradicciones, que inevitablemente arrastran detrás de sí la muerte.

De lo frágil surgen las fisuras. A través de esas fisuras es que penetra en nuestro espíritu la línea política de los opresores. Por las mismas ingresa el miedo en nuestro organismo y es ese débil aspecto de nuestra existencia el que nos entrega a la sumisión. El miedo a lo desconocido, a esa fuerza que no podemos ver ni controlar – como podría ser un virus – nos obliga a renunciar a nuestra libertad con tal adquirir el privilegio de la salvación. 

La mayor parte de la humanidad se ha creído todo este montaje. La mayoría de los individuos de nuestra especie ha sido partícipe directo de este espectáculo: Algunos se horrorizan al ver los ataúdes en camiones militares que van directo al crematorio por ahí en algún lugar de Italia. Otros están pegados a las pantallas de sus televisores o teléfonos móviles para ver cuánta gente dejó nuestro mundo el día de hoy con la complicidad de casi el 99% de los medios de comunicación del mundo apestando nuestra vida a través del terror psicológico. Otros saliendo a los balcones a aplaudir a los médicos. Algún vecino soltero denunciando a los que violan el arresto domiciliario llamado “cuarentena”. Están también los que celebran que los animales se paseen por la ciudad con total tranquilidad y que el agua se haya vuelto más cristalina… Espectadores hay para todos los gustos. 

En menos de dos meses nuestro planeta se ha transformado en una gran prisión. Las grandes libertades adquiridas a lo largo de la historia han sido abolidas en un abrir y cerrar de ojos. Ahora el mundo está bajo control de los caprichos de un puñado de miserables que imponen sus directrices a través de pobres con uniforme, es decir de las fuerzas armadas. Y parecería ser que lo escrito hace referencia a un país en específico, pero no. Cada país del mundo con pequeñas excepciones está llevando a cabo esta política criminal de arresto domiciliario que supuestamente se lleva a cabo por el bien público. Por suerte todos pueden estar seguros de que todos los gobiernos del mundo son lo mismo. Son todos marionetas del mismo amo. 

En poco tiempo cada persona es sospechosa de ser portador de una enfermedad. Después de todo este montaje nadie quedará a salvo de la histeria, de la paranoia, de la psicosis colectiva que difunden desde arriba. Por ahora los artífices de este macabro plan han logrado su objetivo, ya que sabían que los seres humanos somos frágiles también de juicio crítico. Pero no todos somos así. Algunos somos mucho más fuerte de espíritu y tenemos la responsabilidad de hacerles notar la trama oculta del asunto a los conformistas de siempre que creen en ilusiones y en las promesas de quién sea que esté un poquito más arriba. No permita que el miedo le quite esa libertad que generaciones anteriores a la nuestra conquistaron con sangre, sudor y lágrimas. 

 

¿Invasión extraterrestre o infierno terrestre?

img_20180212_144539_409791056783.jpg¿Qué pasaría si una raza alienígena invadiera nuestro planeta, nos esclavizara, se apropiara de nuestros recursos e hiciera de la Tierra un paraíso terrenal para ellos y un infierno para nosotros? Lógicamente deberíamos organizar la resistencia al invasor e ir a la guerra de liberación.

Asi es. Los líderes De la resistencia humana llamarían a todos a la lucha, a la rebelión. A luchar por nuestra subsistencia. El ser humano ha de recuperar lo que le pertenece dirían. En ese momento los intereses de nuestra raza serían los mismos para todos. Seríamos finalmente todos iguales. Los sueños de la libertad, igualdad, fraternidad una vez más estarían a la orden del día. Sentiríamos que luchamos por una causa justa. Por fin estaríamos unidos y nuestras diferencias habrían quedado para después.

Sin embargo, yo nunca sentiría que los líderes de la resistencia llegasen a ser mis hermanos. Estaría en primera fila boicotendo esa” resistencia”. Jamás perdonaría el modo en que los líderes de la resistencia humana que ahora se las dan de héroes explotaban a la mayoría de la humanidad. Haría todo lo posible por llamar a desconfiar tanto de la cúpula de esa resistencia como de los invasores alienígenas. Porque los hipócritas que llaman a hacer un esfuerzo y morir por la causa humana son los que antes de la invasión se dedicaban a gozar de los beneficios que su orden establecido proporcionaba a una ínfima minoría en detrimento de la gran mayoría de los seres humanos.

Llamaría a construir una alternativa al dilema que nos ofrecen de ser humillados por alienígenas o ser reducidos a la servidumbre por seres humanos (la segunda es mucho peor a mí parecer).

No tendría ningún sentido subordinarse a los llamados a ir a la guerra de la cúpula humana. ¿Para volver todo a que vuelva a ser como en los dos primeros párrafos? No, eso es aburrido. Mucho más emocionante sería aprovechar este quilombo para construir un mundo nuevo. Sin extraterrestres ni seres humanos opresores.

Identidad

Había una vez un elefante que se llamaba Fanti. Era un animalito muy pequeñito, algo poco habitual en los de su especie.

Su mamá sentía vergüenza por no haber sido capaz de dar a luz una criatura de mayor tamaño. Por eso un día decidió abandonarlo para evitar las burlas de las otras mamás elefantes.

Fue así que Fanti un día amaneció junto a unos perritos de su mismo tamaño: Había sido botado por su madre. Él comprendía perfectamente que no era de ellos, pero dadas las circunstancias lo aceptaron en la manada.

Con los años Fanti creció entre perritos y a diferencia de muchos animalitos abandonados, no tenía la más mínima intención de volver a los “suyos”. Un día estaba jugando a las correteadas con sus amigos perrunos cuando de repente pasó cerca una familia de elefantes. Los perritos los veían por primera vez y se sorprendieron de que fueran como Fanti, aunque mucho más grandes.

Fanti los miró asombrado. Los perritos intuitivamente sintieron que el elefantito se iría con ellos.

– Chicos, yo sé que no soy como ustedes. Pero soy más de ustedes que de ellos. Yo me quedo aquí.

Los perritos sintieron mucha alegría al saber que Fanti decidió permanecer en la manada y que su origen no le importaba nada. Así vivió junto a sus amigos por muchísimos años.

Mi música y yo

Algo que no he difundido mucho es mi música. Sí, entre varias de mis aficiones , me gusta componerla. Hacía mucho que quería contar sobre ello y vamos a aprovechar el insomnio provocado por la estupidísima idea de tomar café a las ocho de la tarde para hacerlo.

Todo esto empezó una tarde de 2002. Me acuerdo que estaba durmiendo la siesta y había soñado con una melodía. No me la podía sacar de la cabeza y pensé que debía de alguna manera materializarla. Fue así que buscando en el primitivo internet de inicio del actual siglo encontré el software “Anvil Studio” que me permitió aprender un poquito de música y así componer mi primera obra “Horizonte”.

Con la Pentium II y la tecnología de la que disponía, realizaba algunas composiciones que acababan vaya uno a saber dónde. En formato MIDI sonaba bastante bien.

El gran salto llegaría en 2014, cuando adquirí mi primer sintetizador. Así pude retomar este entretenimiento y producir más música empleando nueva tecnología y nuevos softwares de producción musical que no voy a revelar😝 Esta es una de mis composiciones favoritas de aquella época. “UTRO”, que en ruso significa “La mañana”.

En 2018 realicé el experimento de publicar oficialmente mi música y la misma llego a ser publicada en Itunes (ahora conocido como Apple Music), en Google Music y en otras plataformas de distribución musical como la rusa Yandex Music. Curiosamente algunas personas han comprado por bajar mi album y ya he ganado 8 euros 😁

He aquí una pequeña muestra de lo último que he hecho dedicado al pasado mes de junio, que fue un mes muy activo lleno de emociones encontradas y extrañezas. El mismo estará disponible en las plataformas digitales más arriba mencionadas a partir del 20 de julio.

Espero que lo compres, aunque sea por curiosidad o por pena 😄

Mis últimos días en Argentina

Hace 10 años que estaba a punto de embarcarme en un viaje solo de ida. La primera semana de abril estaba en Buenos Aires. Tenía que aguantar ahí hasta el 9 de abril, día en que partía el avión que me llevaría hasta Madrid, dónde debería tomar otro más para finalmente llegar a Moscú.

Ya contaré cómo fue la odisea de cruzar el Atlántico durante 11 horas a bordo de un avión de Iberia. Lo que ahora vale la pena es describi cómo estuve en Buenos Aires y qué hice ahí durante dos semanas.

Una necesidad de vida o muerte

En 2009 estaba en el peor momento de mi existencia Sin perspectiva de vida. Sin planes ni sueños, ni ilusiones ni nada… al menos en lo que respecta a la Argentina.

Y para que nadie me acuse de distorsionar mi biografia y contar las cosas bonitas solamente, paso a decir la verdad. En enero de 2009 traté de suicidarme. Fue un intento muy débil, pero peligroso. Ese fue el acontecimiento más lamentable de mi vida. Había decidido hacerlo el 27 de enero, el día de mi cumpleaños. Quería abandonar este mundo de la misma manera que lo hizo una amiga. Ella perdió la vida en un accidente culpa de su novio exactamente el mismo día de su cumpleaños, el 23 de enero de 2008. Ella, a diferencia de mí, amaba la vida y era feliz.

Mi intento de acabar con mi vida por suerte fracasó. Pasaron dos días y me llegó la mejor noticia que podría haber recibido: El 29 de enero mi pasaporte estaba listo. Me esperaba en la oficina de la Policía Federal. Se me abrían las puertas a algo grande. Iba a poder realizar mi primer viaje en un avión de pasajeros. Inmediatamente la depresión quedaba atrás. Lo único que deseaba era el cambio que podría salvarme de tantas decepciones y poder viajar y conocer el mundo.

Alguien que murió de verdad

El 31 de marzo llegué a Buenos Aires. Ese mismo día fui al consulado de Rusia. Algo que me llamó la atención era ver autos negros por todas partes cerca del consulado. Pensé que era como en las películas en la que los rusos son malos y tienen agentes de inteligencia por doquier. Pero no, se trataba de otra cosa: había muerto Alfonsín. Me había topado con los custodios del cortejo fúnebre.

Burocracia exprés

Finalmente llegué al consulado ruso. La primera impresión que tuve en ese momento eran las caras de orto de los funcionarios del consulado. Ya estoy acostumbrado a que los funcionarios públicos en Rusia tienen la misma cara, no tienen la culpa. En la oficina de migraciones esa cara es mil veces peor. Pero bueno, no me quiero distraer con estos detalles innecesarios. Entré al consulado y pensaba, “qué seria que es esta gente”.

Me atiende el cónsul detrás de una ventanilla con los vidrios blindados. Me pregunta que cuál era mi objetivo del viaje. Yo recordaba que no tenía que decir “trabajo” porque esa visa no me daba la posibilidad de trabajar. Así que dije visitar a una amiga. (De ella contaré en otro post).

Al final me entregó la visa rapidísimo. Me perdí, creí que había que hacer algo más. Y por eso me miraban como diciendo “¿qué le pasa a ese pelotudo?” En ruso sería “Чего он тупит?”..

Salí bastante desconcertado. No podía creer que eso era todo el trámite. Empezó a llover y volví. Pero descubrí que yo tenía la fecha de entrada para el 10 de abril. Yo había comprado el pasaje para el 8 de abril y llegaría a Rusia el 9. Eso sería un gran problema, ya que llegar antes de la fecha del visado me convertiría en infractor y seguramente me impedirían la entrada.

Así que durante una semana tuve que hacer malabares y cambiar el pasaje para el día 9. Mientras hacía todo eso, caminando por la avenida 9 de julio viendo la bandera enorme que flamea cerca del obelisco yo pensaba “espero no verte nunca más, país que me vio nacer” (eso de “que me vio nacer” es un eufemismo, en realidad pensaba otra cosa. Los argentinos me perdonarán porque comprenderán que en aquel momento estaba muy ofendido. Ahora no lo creo así).

En las oficinas de Iberia cambié el pasaje, lo cual me costó 200 dólares más.

La noche del 8 me comí la última pizza argentina. Sí, las pizzas porteñas están buenas. A todo esto lo único que quería y pensaba esa noche era llegar a Ezeiza el 9 por la mañana.

El aeropuerto del adiós

El 9 de abril, cuando pasé el control de seguridad, casi me dejé el celular. Al pasar el control de pasaporte, me lo sellaron y ya no lo podía creer. 24 años de sufrimiento, decepciones, dolor, humillación y sueños destruidos quedaban detrás de las inmensas ventanas del aeropuerto.

Quedaba solo comprar un recuerdo argentino para mi amada. Los alfajores Habana. Me acuerdo que me costaron 25 dólares.

Subí al avión. No lo podía creer. Cuando despegó, empezaba a nacer y a vivir de verdad.

Miedo

15452328450045606351709005657308.jpgHe escrito muchos posts para mi blog, pero no han sido publicados porque me autocensuro. Me da miedo ofender a alguien y me preocupan las consecuencias que pueda acarrear su publicación 😦

Preparé un post sobre el día internacional de los inmigrantes, y uno más sobre el ateísmo y la religión. Por miedo decidí no publicarlos.

En fin, es horrible que me pase eso 😦 😦 😦 E